ADRERE AMELLAL, LA MONTAÑA BLANCA
Viaje al gran Sáhara egipcio tras las huellas de Alejandro Magno
El desconocido y árido Sáhara egipcio es uno de los lugares más inexplorados del planeta. En medio de este desolado desierto, casi en la frontera con Libia, se encuentra el oasis de Siwa. El aislamiento que ha sufrido durante siglos y la peculiar cultura siwi, cuyas tradiciones lo emparientan con los bereberes del resto del norte de África, hacen de Siwa uno de los lugares más singulares del desierto líbico de Egipto. El oasis está situado bajo el nivel del mar y debe su origen a diversos lagos naturales así como a centenares de fuentes que surgen inesperadamente de sus áridas tierras como si de un regalo de la naturaleza se tratara. Estas aguas milagrosas riegan olivos, palmerales y huertos permitiendo que el hombre habite en la frontera con el Gran Mar de Arena -una de las extensiones de dunas más grandes y áridas del planeta-. Desierto, silencio, grandes espacios, arqueología en estado puro, la sorprendente cultura siwi y el alojamiento en uno de los mejores y más singulares alojamientos de África, en plena armonía con el entorno natural, son los principales ingredientes de este viaje que busca encontrar, en medio del Sáhara, un lugar en el que relajarse y huir del progreso sin renunciar a ninguna comodidad. A pesar de ser un lugar casi inaccesible, Alejandro Magno visitó el oasis con la intención de consultar el famoso oráculo de Amón, en el que le fue revelado que era hijo del dios tebano. Nuestro viaje, casi 24 siglos después, pretende hacer la misma ruta que recorriera el macedonio desde Alejandría hasta Siwa y, tal vez, hasta el oasis de Bahariya. David Rull, guía de la expedición y egiptólogo de Ciencia y Aventura.